Anatomía de una manifestación / Demonstrations anatomy.


Extraído de El País.com del 22/11/2009

Si un madrileño se lo propusiera, podría acudir a cuatro manifestaciones al día. No todas, claro, tan concurridas como la de agricultores y ganaderos de ayer. La capital es el gran manifestódromo al que acuden personas llegadas de todas las regiones para expresar su malestar, y su número crece año a año. Detrás de todas estas protestas hay un largo proceso, a veces con intervención judicial.

El derecho de manifestación, con el que los madrileños conviven a diario por su condición de habitantes de la capital del Estado, está recogido en el artículo 21 de la Constitución. Tras el parón de la dictadura y la represión de la policía franquista, fue uno de los primeros derechos fundamentales en ser regulados por ley. Ese procedimiento, que vio la luz en 1983, no ha cambiado desde entonces. “Antes de ver si nos queremos manifestar comprobamos si realmente hay un motivo y si vamos a tener éxito de gente”, asegura el secretario de Organización de CC OO en Madrid, Paco Cruz, que lleva a sus espaldas la preparación de más de 300 concentraciones.

Lo primero que debe hacer quien convoca la manifestación es presentar un escrito en la Delegación del Gobierno en Madrid con varios requisitos, entre un mes y 10 días antes.”La gente está muy confundida. Cree que la Delegación del Gobierno tiene que autorizar la manifestación, pero no es así. Lo que debe hacer el particular es comunicarlo”, afirma un mando policial. En el escrito de información deben constar los datos del solicitante o de la entidad que lo haga, el día de la manifestación, el recorrido por la ciudad y la duración aproximada, junto con una previsión de asistencia. El plazo es riguroso: un máximo de 30 días y un mínimo de 10. La excepción son las urgentes (por ejemplo, por atentados), que se convocan en 24 horas.

No tan riguroso, por cierto, cuando se permite utilizar la comunicación urgente para reivindicaciones laborales comunes como ocurre al menos en algún lugar de mi conocimiento.

El trabajo previo empieza en ese momento. La Delegación del Gobierno envía la propuesta de manifestación a la Policía Municipal de la localidad. Tiene un plazo de un día para dar el visto bueno o plantear objeciones. Pueden ser de muy diversa índole: desde que existan actos previstos en el mismo lugar, que las calles estén cortadas, que ya haya otras concentraciones en la zona, que esté previsto el paso de alguna personalidad… Y así un largo etcétera. Una de las cosas que más se mira es que no haya que cortar muchas líneas de la EMT.

Si la Policía Municipal no emite el informe, se da por entendido que no hay ninguna objeción y que da el visto bueno a lo que plantean los convocantes de la manifestación.

Hasta julio de este año, la región ha vivido cerca de un millar de manifestaciones y concentraciones. Con las importantes, hay una reunión en la Delegación del Gobierno en la que participan quienes convocan, el Cuerpo Nacional de Policía, la Policía Municipal y representantes de la propia delegación. El recorrido por la ciudad se observa con lupa y se mira, por ejemplo, si existen itinerarios alternativos y si el horario es el más adecuado. En caso de posibles mejoras, se pactan con los convocantes. “Se les propone el cambio, porque no se les puede imponer. Generalmente impera el sentido común para no causar muchas molestias”, señalan fuentes policiales. En esa reunión debe quedar claro el recorrido, la duración y las variaciones que puedan darse.

En este encuentro también se pacta la seguridad que corre a cargo de los manifestantes. Varía en función de los asistentes. Algunos manuales de seguridad fijan un mínimo de vigilantes en el 10% de la previsión de manifestantes, pero esa cifra resulta alta en marchas muy grandes. “Para nosotros, grandes manifestaciones ya es cuando pasan de un millar de personas. Si hay más ceros, ya hablamos de macromanifestaciones”, añade un responsable de Seguridad Ciudadana.

“Cuando viene gente de fuera de Madrid hay que disponer aparcamientos para los autocares. La Castellana suele ser un buen estacionamiento los fines de semana”, dice un responsable de la Policía Municipal de Madrid.

La preparación aún no ha terminado. Si al final de la marcha hay un concierto o un escenario, aún hay más trabajo. “Pedimos permiso al Ayuntamiento para que nos autorice la ocupación de la vía pública, en la acera o la calzada. Además, le pedimos la colocación de pancartas o estandartes en las farolas, pero sin vulnerar la ordenanza de Medio Ambiente”, explica Paco Cruz.

El día de la manifestación suele haber un gran despliegue de policías. Éstos acuden antes a la zona para reconocerla. Después, se colocan abriendo y cerrando la marcha. Otras veces están en las calles aledañas. Así evitan cualquier posible provocación hacia los manifestantes. Si van autoridades, el control del lugar es aún más exhaustivo. Los agentes de Subsuelo controlan las alcantarillas y los colectores de la zona, mientras los perros policías olfatean el área en busca de explosivos. En las grandes concentraciones, la Jefatura Superior de Policía monta un gabinete de crisis con varios responsables junto a la sala del 091. Éstos reciben en tiempo real las imágenes que les transmiten desde el helicóptero.

¿Existen reglas para vigilar una manifestación? Varios mandos policiales reconocen que no. Es mucho más peligrosa una concentración de ultraizquierda o de ultraderecha de unas 500 personas que una marcha multitudinaria de jubilados, por ejemplo. A veces se dan situaciones en que en pocas calles se manifiestan grupos de ideología contraria, lo que puede acabar en graves disturbios.

Un punto clave es la presencia de negociadores o delegados gubernativos que sirven de enlace entre los manifestantes y la policía. Se encargan de recordarles el recorrido, valorar las posibles variaciones e incluso atender las necesidades de los organizadores. “Es el tipo caso de poli bueno y poli malo”, reconoce un experto policial en manifestaciones. “Lo que mejor funciona es incrementar la presencia policial disuasoria junto a los manifestantes y contar con un gran despliegue en las cercanías”, asegura este mando.

Aunque el número varía, a una manifestación de 1.000 personas suelen ir unos 50 antidisturbios, que pueden ser reforzados por más agentes, sobre todo, por los alazanes (motoristas).

Algo que desconocen muchos convocantes es que también hay sanciones, con multas de cuantía muy alta. Si 20 personas o más se concentran en un lugar, se considera manifestación y al no estar comunicada a la Delegación del Gobierno puede ser motivo de sanción. El mínimo es de 3.000 euros, pero puede duplicarse. Es lo que pretende, por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid con los policías municipales que se congregaron una noche ante la casa del alcalde. Sus nombres han sido remitidos a la delegación para que les sancione. Aún no hay resolución.

¿Se puede limitar el derecho de manifestación en Madrid para que no sea foco de tanta protesta? Con la ley en la mano, no. Ésta fija que una concentración solicitada en tiempo y forma y que no vaya contra la ley no puede denegarse. Y así lo ha recordado en más de una ocasión la delegada del Gobierno, Amparo Valcarce. “No autorizaré ninguna manifestación que vulnere la normativa. Lo tengo absolutamente claro, tolerancia cero hacia manifestaciones que vulneren la convivencia”, señaló en una entrevista en EL PAÍS. Hasta el 31 de julio, la delegación ya había prohibido 34.


Botas / Boots


Es un hecho habitual que los funcionarios de policía, los de unos cuerpos más que los de otros, se quejen regularmente del material que reciben para trabajar. Esto ya lo hemos comentado alguna vez en este blog si mal no recuerdo. Pero también es de justicia reconocer cuando se hacen las cosas bien, o al menos se mejoran con respecto a la situación anterior.

La idiosincrasia del trabajo que han de realizar las Unidades de Intervención se caracteriza por pasar muchas horas de pie, unas veces estático y otras dinámico; con todo tipo de climatología; y en algunos casos se dan alteraciones de orden público con los correspondientes enfrentamientos entre policías y alborotadores. Es por ello que a juicio mío las botas que han de ser proporcionadas a dichas unidades deberán cumplir ciertos requisitos que comodidad, protección e impermeabilización.

Hasta hace unos tres años aproximadamente, las Unidades de Intervención estaban dotadas de botas ITURRI, que lejos de ser unas botas pensadas para el uso de una unidad antidisturbios moderna, cumplía con los cometidos que se necesitaban para una unidad militar o policial de la época dictatorial o de la transición. Sin embargo, con la creación de las UIP’s y la publicación del consiguiente Real Decreto 1668/89, de 29 de diciembre, donde vienen definidas en su artículo 1ª las misiones a realizar por dichas unidades operativas, se realiza un giro en las aplicaciones prácticas de este tipo unidades, amén de una reorganización territorial más funcional, según se entendía en aquella época.

Bota Iturri clásica / Classical Iturri boot.

Estas novedades implicaron que fuesen cambiados decoraciones de vehículos, uniformidades, material y hasta una manera de referirse a las unidades: pasaron de ser unidades anidisturbios a unidades de orden público. Sin embargo, las botas permanecieron iguales o fueron sustituídas por otras parecidas (recordemos aquellas botas de las Compañías de Reserva General con una pieza de cuero con hebillas que cubría los cordones de las mismas y que posteriormente desapareció).

En esta foto se pueden apreciar las botas con hebillas / You can see here old boots with buckles.

Las botas Iturri que durante tantos años fueron entregadas como material de dotación oficial, en sí no es que fuesen malas, pero como todo en este Cuerpo no se estaba a la altura de los tiempos que corrían. Una vez domadas, lo que costaba lo suyo, eran bastante cómodas. El problema es que cuando hay que realizar un servicio estático de pie, comunmente llamado “plantón”, durante varias horas, eso acaba pasando factura a las piernas y a la espalda de los policías. Todo esto ocurrió hasta que se empezaron a ver botas tácticas urbanas de la marca MAGNUM y los compañeros se animaron a comprarlas de su bolsillo y empezar a utilizarlas, siempre y cuando el jefe de turno no les llamase la atención, lo que solía ocurrir (hoy en día en general hay más relajación en ese sentido) hasta que él mismo las probaba y notaba la diferencia a mejor en comodidad.

Magnum Elite 900 con sympatex. Tuvo (y sigue teniendo) mucho éxito entre los uiperos / Magnum Elite 900 with sympatex. They were (and are) successful among UIP officers.

Como he dicho antes, esas botas “tradicionales” por llamarlas de alguna manera, fueron sustituídas por otro modelo más acorde con las necesidades actuales. Se trata de un modelo de la marca FAL que creo que cumple con todas las necesidades que una bota empleada en como dotación en una unidad de orden público.

Llevando las botas FAL / Wearing FAL boots.

Se trata de botas con un cierto grado de dureza, lo que garantiza protección ante el impacto de una piedra o una botella contra el pie. Esta ligera dureza hace que pierda algo de comodidad -aunque no mucha si la comparamos con las Iturri- con respecto a las botas de Magnum, pero no se puede pedir todo ¿verdad?. Asimismo son botas impermeabilizadas mediante membrana de goretex, lo que las hacen útiles en situaciones como inundaciones o chaparrones. Tras más de dos años de empleo casi diario he de decir que me han sorprendido gratamente pues, considerando aparte los lógicos roces de la piel exterior por el uso y la rotura de un par de cordones, apenas se las ve gastadas, tanto en la suela como en la parte superior de empeine y protección de tobillo, cosa que no se puede decir de las botas de la generación anterior.

Mencionar, además, que posee una tira reflectante en la parte posterior de cada unidad, supongo que por cuestiones de adecuarse a la normativa para prevenir accidentes laborales.

Como he dicho al inicio de esta entrada es de justicia hablar de lo positivo en nuestro trabajo, no sólo de lo negativo, y por ello he querido escribir este pequeño artículo sobre las botas actuales de dotación que creo que cumplen con al menos un notable las expectativas. Lo que me apenaría sería saber si el motivo para cambiar las botas no ha sido la de adaptarse a los tiempos modernos sino adecuarse, como dije en el párrafo anterior, a la normativa de prevención de riesgos laborales.

Modelo clásico y actual / Classical and modern boots.

Por cierto aquí os dejo un enlace de una comparativa de botas tácticas modernas, que sin tratarse de botas diseñadas para unidades de orden público, puede dar una idea de cómo está el mercado. Dicha comparativa fue realizada por mi amigo Azulito para fauerzaesp.org.

Espero comentarios. Saludos.


Héroes (III)


Kimberly Munley, la oficial de policía que abatió a Nadil Hasan y puso fin al tiroteo en Fort Hood ha sido ascendida a categoría de “heroína” por el principal comandante de la base, mientras era atendida por las heridas de bala, según informa “The Times” que le provocó el psiquiatra de 39 años que protagonizó al violenta matanza de 13 personas y dejó heridas a otras 31.
La sargento Munley evitó que el tiroteo continuase, al ser la primera en acudir a la base militar en la que estaba destinada. Al entrar alcanzó hasta cuatro veces a Hasan y llegó a recibir una bala que le pasó entre las piernas.
El coronel John Rossi aseguró que los soldados que formaban filas preparados para ser enviados a Afganistán, estaban desarmados en el momento que entró el autor de los hechos. También relató los grandes esfuerzos de la sargento Munley, que fue trasladada en condiciones estables a un hospital cercano, según declaró el sargento Steven Braverman.

Escalofriante relato de los hechosEl comandante base de Fort Hood ha transmitido los relatos de los supervivientes del tiroteo en la base militar texana, según ha aparecido en “The Dallas Morning News”. Explicó cómo Nadil Hasan realizó el acercamiento acompasado, de una manera incluso calmada, aunque los testigos también declararon cómo gritaba “Allahu akbar” (Alá es grande) mientras disparaba.
El general Robert Cone, por su parte, declaró en una entrevista emitida hoy que no le había sido posible hablar aún con Nidal Hasan, que sobrevivió en el ataque y se encuentra hospitalizado con un respirador artificial. Relató cómo los 300 soldados estaban formando filas, desarmados, dispuestos para realizar un examen ocular y ser fotografiados en el Centro de Preparación de Soldados, cuando comenzaron los disparos. Cone continuó explicando que algunos soldados reaccionaron echándose al suelo, gateando para ayudarse entre ellos y que otro se lamentaba por haberse movido demasiado, lo que le valió recibir otro disparo.
El general se mostró admirado por la actuación de Munley: “La oficial actuó de manera increíble y agresiva” y cuenta que él mismo se sintió impresionado por una mujer que llevaba en brazos a un herido y utilizó su propia blusa para hacer un torniquete y después se dio cuenta de que ella misma había sido también herida de bala en la cadera.
El sargento Hagerman y el personal médico de la base describieron a “The Dallas Morning News” la escena como “sangrienta” y “de caos controlado”: gritos, soldados sobre los heridos rasgando sus camisetas para parar el desangramiento, y más tarde idas y venidas de cuerpos y ambulancias. Para la coronel Kimberly Kelsing, la comparación con sus nueve meses en Iraq es muy clara: “espero no volver a tener que presenciar nada parecido”.
Obtenido de abc.es.

Potpourri de noticias / News mix.


DOS DETENIDOS MÁS POR LOS HECHOS VANDÁLICOS DE POZUELO/ TWO MORE ARRESTED PEOPLE FOR POZUELO RIOTS

- MI ENTRADA EN ESTE BLOG AL RESPECTO: AQUÍ

OTRA POLICÍA AUTONÓMICA EN PREVISIÓN DE SER CREADA/ANOTHER AUTONOMOUS POLICE FORCE TO BE CREATED

- SI UNOS TIENEN DERECHO, LOS OTROS TAMBIÉN.

MANIFESTACIÓN DE POLICÍAS LOCALES Y AGENTES DE MOBILIDAD EN MADRID/LOCAL POLICE OFFICERS DEMOSTRATION AT MADRID

-¿40% DE LOS PL’s FALTAN AL TRABAJO MÁS DE 30 DÍAS? ¿ESO ES CIERTO?