Un desgraciado día.


Lamentablemente las desgracias ocurren. Pueden ser producidas por la Naturaleza, por la acción del hombre o también por la omisión del mismo.

Ayer ocurrió una desgracia en Madrid. Lo hemos visto en todas las cadenas de televisión, en todos los periódicos, lo hemos oído en todas las emisoras de radio,… en todos los medios nacionales y extranjeros.

Con el tiempo se sabrá cuáles fueron las causas y sabremos si existen responsabilidades de la acción u omisión de alguna persona.

Cuando una catástrofe ocurre, todos se rasgan las vestiduras, empezando por políticos y acabando por los responsables de la empresa, y es posible que alguno/s vean peligrar su puesto de trabajo, bien porque tengan algo que ver o bien porque les “pille” de rebote.

Pero al final el trabajo lo hacen siempre los mismos, los miembros de los equipos de emergencias (sanitarios, bomberos, policías y psicólogos). Ellos son los que acuden al lugar de la catástrofe, los que atienden a heridos, los que tratan desesperadamente de salvar la vida a alguien, y lo hacen de manera callada. Y no son aquéllos que por un beneficio económico o político salen en los medios para “transmitir sus condolencias”, “ordenar una investigación” o “apoyar en lo necesario a las víctimas y sus familiares”.

Desde este lugar un inmenso abrazo a los primeros por su esfuerzo y trabajo, pero no a los segundos.

Descansen en paz los fallecidos.

Esperemos que se recuperen los heridos.

¡Ánimo a los familiares!

PD: Fotos obtenidas de elmundo.es