LA SEMANA SANTA.
Para la mayoría de los ciudadanos españoles la Semana Santa significa el poder disfrutar de una semana de vacaciones entre las Navidades y las vacaciones de verano. Para otros, los más devotos, significa vivir de nuevo la pasión y la resurrección de Cristo, pero para los de siempre, o sea nosotros, significa el establecimiento de los correspondientes dispositivos de seguridad con motivo de las concentraciones de grandes masas de gente a lo largo de los recorridos de las procesiones típicas en estas fechas.
Dependiendo de la ciudad o zona geográfica las celebraciones por Semana Santa se viven de una u otra manera. No es lo mismo vivirlo en Santander que en Sevilla, por ejemplo. Por la misma razón el servicio no es igual en uno u otro lugar. Por regla general, para los miembros de las unidades especializadas en orden público, será necesario asegurar que el Paso tenga continuidad, es decir que no se pare más que lo que necesario como cuando necesiten descansar los costaleros. Asimismo sería necesario prestar atención a la protección de las personalidades/VIP’s que asisten al acto, puesto que algún vecino indignado podría estar interesado en “cantarle las cuarenta” al concejal de turno. No es extraño además, que ciudadanos interesados en presenciar la procesión en primera línea, intenten “colarse” delante de los que llevan horas esperando, con la consiguiente riña, que nos obligará a restablecer el orden.
Por regla general no se prevén más contratiempos que los posibles retrasos por la acumulación de personas en la ruta del Paso, por lo que no debería observarse alteración alguna del orden público.